¿Te cuento una historia de Buda?- me ha dicho mi alumno, un monje budista jovencito, vestido con hábito granate y una gorra estilo americano. Y me sonreía incansablemente mientras me lo preguntaba.

Mi otro alumno, un moje tibetano algo mayor, tenía en la cara escrito su exilio del Tibet a través de las montañas y sus 20 años de dedicación a estudiar la filosofía budista. Pero él también sonreía.

“Cuenta la historia que un hombre muy muy pobre le dijo a Buda que era muy infeliz. Ante esto, Buda le dijo que para ser feliz debía dar algo a los demás, debía ser caritativo. El hombre sorprendido le dijo que no poseía nada, que cómo iba a ofrecer algo a los demás. Entonces Buda le dijo: sí tienes algo, tienes tu sonrisa. Ofrécesela a la gente y empezarás a ser más feliz.”

El monje joven no ha parado de sonreír mientras me cuenta esta historia lleno de orgullo, tampoco el más anciano que asiente con la cabeza mientras abre su cuaderno lleno de apuntes y me enseña un cita de la madre Teresa que también habla de ofrecer a los demás la sonrisa.

“Es así de sencillo…y en occidente pasamos mucho tiempo hasta que comprendemos las bases de la filosofía positiva…”- pero no puedo ponerme a pensar en ello porque soy su profesora de conversación.

Así que pasamos al tema del día, no lo elijo yo, cada día a los voluntarios que ofrecemos conversación en inglés a los monjes budistas, nos dicen de qué debemos hablar. Hoy el tema es la “motivación y objetivos a largo plazo”. No sé quién elije los temas pero hablar a los monjes de esto me resulta muy curioso. Yo me dedico a hablar de motivación a personas en occidente, personas, como yo, que tenemos seguramente mucho pero estamos siempre buscando más.

Cuando les pregunto cuáles son sus objetivos a medio plazo, miro sus caras, me siento algo absurda preguntándoles pero ellos se toman muy en serio la clase.

El anciano me contesta que ser un profesor y volver al Tibet para poder enseñar a los niños pequeños. El monje más joven me dice que su objetivo es ayudar a que en el mundo haya menos violencia y que las personas sepan vivir siendo buenas personas. Les miro sonriendo, inmersa en su energía, en uno de los momentos más bellos de mi vida. Tan bello que casi me olvido de hacerles la siguiente pregunta: “¿cómo consigues la motivación para seguir tus objetivos?”.