Todos nosotros hemos oído hablar alguna vez del llamado efecto mariposa. Lo asociamos a esos fenómenos donde un pequeño cambio en un lugar o momento determinado, acaban originando grandes consecuencias a posteriori. En realidad está asociada a la teoría del caos, y su nombre, por curioso que parezca, deriva a su vez de un proverbio chino que nos dice aquello de:

El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”o “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo”y también “El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”.

El efecto mariposa del matemático y meteorólogo Edward Lorenz

A simple vista parece un concepto complicado dado que proviene de la ciencia. Pero poco a poco se ha instaurado en nuestro vocabulario hasta hacer del efecto mariposa un concepto filosófico que aplicamos a muchos campos de nuestra vida.

Pero en realidad esta idea fue acuñada por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz al intentar realizar una predicción del clima atmosférico. Lo que hizo fue registrar en el ordenador unos valores para que la máquina los analizara por él, una sencilla simulación de cara a los próximos días. Lo dejó trabajando y se fue a tomar un café. Cuando volvió, se dio cuenta que algo caótico había ocurrido. El ordenador había calculado y previsto el tiempo atmosférico no para dos días, sino para dos meses, y no solo eso, incluso había simulado días anteriores a los que él había introducido, es decir, había simulado el futuro y el pasado.

 Lorenz,  explicaba que dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema, la más mínima variación en ellas, puede ocasionar que el sistema completo avance por sí solo hacia formas completamente diferentes.  Sencillamente increíble. Cualquier pequeño o error, cambio, o descuido en una acción inicial, puede derivar en graves consecuencias posteriores en su resultado final.

Seguro que habrás oído muchas veces eso de “El aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York“. De algún modo esta idea puede aplicarse por ejemplo en la bolsa de valores, ahí donde siempre intenta predecirse qué tipo de eventos puede afectar a este sistema y cuáles pueden ser sus consecuencias. Aunque en muchas ocasiones pueden ser del todo imprevistas o impensables… de ahí que el efecto mariposa esté asociado a su vez a la teoría del caos

Son muchas las películas, los libros y la cultura cotidiana asociada a esta interesante idea. Es sin duda un concepto que nos obliga a pensar y sobre todo a valorar cómo determinadas acciones, pueden servir de detonante para la sucesión de unos efectos que pueden ser tanto beneficiosos o negativos para todos nosotros. Y es que, si nos damos cuenta, las personas no somos entes aislados, nuestras respuestas y acciones pueden influenciar o afectar a muchas otras a la vez. Hemos de tenerlo en cuenta.

Para un mejor entender lo podemos ilustrar con un ejemplo: Nos encontramos a un amigo por la calle y hablando hablando nos dice que tuvo que vender su coche para pagar una deuda ineludible, nuestra manera de confortarlo es decirle “ para que están los amigos” me lo podias haber dicho y yo te podría haber ayudado …………. lo hemos dicho para demostrarle afecto, pero …. en realidad esto podría desencadenar un efecto mariposa, pues igual al cabo de un tiempo vuelve a tener un problema economico y se acuerda de que te ofreciste a ayudarlo e incluso dijiste ” para que están los amigos” y recurre a tí, para que le prestes dinero y casi con seguridad te guste o no te veras algo obligado a prestarselo, pues fuiste tú quien se ofreció.

Tu sentiste que tuviera que vender su coche y tu manera de hacerselo saber fue decirle, que lo podrías haber ayudado y el aquel dato él lo retuvo, pues le causo buena impresión y ya que te ofreciste a prestarle dinero, el diá que necesito efectivo acudio a ti.

Esto no quiere decir que no demos expectativas o esperanzas a nadie, pero que si seamos conscientes que nuestras palabras y hechos pueden crear un efecto que al igual ocurre muchos años más tarde y si ocurre, recordarás que en realidad fuiste tu mismo quien propicio aquello y con seguridad te lo reprocharás, al igual este efecto puede ser muy beneficioso y el pequeño favor que un día hicimos se nos devuelve multiplicado por mil.