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Por las mañanas solía pasear por el Barkhor (centro neurálgico de Lhasa) sin rumbo alguno, a veces acompañado de Peter otras veces solo. La casa de Kungo Tsarong era confortable y espaciosa, pero la ducha era un gran barreño y habia que calentar agua e irla mezclando, aquella mañana cuando salio de la ducha Peter no estaba, así pues salio a pasear solo, de repente se medio arranco un bolsillo de su chaqueta, con el solo propósito de tener una excusa para ir al taller de Pema Lakhi a que se lo cosiera de nuevo, era la única chica que conocía en Lhasa, Pema le dijo que se sentara que en seguida lo atendería, cuando Harrer llego a la altura de donde ella estaba, descubrió con mucho asombro que estaba arrodillada cosiendo los bajos de los pantalones de Peter, que también se habían descosido …… ambos se miraron y rieron con complicidad …….. Peter había tenido la misma idea que él y además antes que él, se la había adelantado.

Los tres juntos salieron a pasear mientra Pema les enseñaba palabras en tibetano para que ellos pudieran comprar solos, vieron a un comerciante que tenia colgados, varios patines de hielo, Pema pregunto por ellos y el vendedor le dijo que era cuchillos para cortar carne, cuando ella les explico a ellos para que servia aquello, ambos estallaron a reír, le explicaron que eran patines de hielo, para que sirven preguntó ella ? la respuesta fue “para deslizarse y bailar encima del hielo”  porque dijo ella ? porque no, contestaron ellos, ella dijo que era un “placer absurdo”

 Harrer saco de su bolsa un diario y le mostró a Pema un recorte de periódico donde había una foto de él en la cumbre del Eiger. El titular era: Heinrich Harrer consigue la primera ascensión Austriaca a la cara norte del Eiger, muy importante afirmo él, ella opinó, que subir andando una montaña era “placer absurdo” Harrer continuó en su empeño de querer impresionar a la chica y le mostró una gran fotografía de él en el podium de honor mientras le colgaban una medalla de oro por patinaje en las Olimpiadas Nazis del 1936 en Berlin. Esta es una gran diferencia entre nuestras culturas “vosotros admiráis al hombre que fuerza su camino hasta la cima como meta en la vida y nosotros admiramos al hombre que abandona su ego” 

Y es verdad, la cultura occidental esta basada en competir, ser los primeros en alguna especialidad, el campeón de liga, campeón de un continente, del mundo …. pero en nuestra vida ordinaria hacemos lo mismo, si tenemos un pequeño negocio y nos va bien, lo único que nos pasara por la cabeza sera ampliar el negocio, abrir más tiendas, para ganar más, el enfoque de un asiático, en este caso un tibetano es totalmente distinto, se tiene un negocio para ganarse la vida, si se tiene suerte y se consigue vivir más o menos bien a costa del negocio, ni se le pasara por la cabeza, ampliar el negocio, él ya consiguió ganarse el sustento, si le preguntas si abrirá o invertirá más de una manera u otra, te dirán: “placer absurdo”.

Se fueron a patinar encima del hielo Pema se cayo varias veces, es difícil conseguir el equilibrio cuando nunca te has calzado una botas de patinaje en hielo, Harrer era ni más ni menos que “medalla de oro en unos juegos Olímpicos, insitia en que lo miraran mientras el daba giros de espalda y saltaba haciendo girar su cuerpo en el aire, cuando aterrizo en el suelo, comprobó que Peter y Pema no lo estaban mirando, no lo hicieron para dañarlo, simplemente Peter estaba enseñando a Pema a conseguir el equilibrio y la tenia cogida de las manos mientras ella intentaba ponerse erguida.

Harrer era el prototipo de hombre que gusta mucho a las mujeres y él lo sabía, las chicas se le daban bien, incluso sin proponerselo las conseguía, Peter y Pema formaron pareja, todo su encanto, su lindo cuerpo y rostro y su pelo amarillo, no le sirvieron de nada, todo lo que en occidente eran ventajas en el tíbet eran handicaps, con el tiempo llegó a la conclusión que el estaba compitiendo con Peter para ver quien conseguía a la chica, le mostró su medalla de oro, su ascensión al Eiger, patino como un profesional, todo ello en una lógica basada en que él era mejor, mientras tanto Peter asistía a todo ello, sin rechistar o contra atacar, el escuchaba y mantenía una postura humilde. Para Pema no era una competición, pero si reparó que Heinrich Harrer estaba desplegando todos sus encantos de seducción y ella no se sentía un trofeo de nadie, por lo tanto eligió al humilde al que no competía.

Naguang Jigme el recien nombrado Ministro de Asuntos Internos del Tíbet y que fue el hombre que les pagó la ropa que Pema Lakhi confeccionó para ellos era el hombre más bien informado del Tíbet. Harrer había recibido el encargo de hacer un mapa topográfico de la ciudad de Lhasa todo ello lo tenia ocupado, vio a través de la mira topográfica llegar corriendo a Naguang Jigme gritando Heinrich La, la guerra ha acabado, la guerra ha acabado !!!! Harrer pregunto si los Comunistas de China la habían ganado, Jigme le dijo: No ha acabado tu guerra, Alemania se ha rendido tiro el lápiz al suelo y dejo de hacer lo que hacia e hizo una señal para que el personal tibetano dejará de trabajar y se fue andando a toda prisa, Jigme le pregunto a donde iba, el contesto a mi casa, a Austria.

Llegó a su casa y empezó a vaciar cajones y armarios y meter todas sus pertenencias en bolsas, sus días en el tibet estaban a punto de finalizar, ya podía volver a la India, ya no lo encarcelarían los británicos por su ascendencia Alemana, mientras estaba empacando, llamaron a la puerta, era la madre de Kungo Tsarong le traía una carta de Austria, se sentó en la mesa y la abrió, la carta no podía ser más breve ” Sr Heinrich Harrer usted no es mi padre, por favor no me escriba más” Firmado Rolph y un apellido que no era Harrer y con seguridad era del actual marido de su ex esposa. La carta la escribió por consejo de Peter, él opinaba que mejor que le dijeran al niño que su padre se había perdido en el Himalaya, mejor un padre muerto, que un mal padre, la carta lo dejo más hundido de lo que nunca había estado, tenia una botella de un licor de arroz, y recurrió a ella, a los pocos estaba tendido en su terraza que daba al exterior en un especie de sueño etílico, palmearon su espalda preguntandole si él era el “Honorable Heinrich Harrer” el contesto que el era Harrer, el mensajero le dijo “Carta para usted” Harrer contesto que el Honorable Heinrich Harrer ya había tenido suficientes cartas por hoy, el mensajero le dijo, que la carta era de la madre de su Santidad el Dalai Lama.

En solo día, su vida cambió, su hijo le comunico que no quería saber nada de él y el mismo día el joven Dalai Lama se intereso por conocerlo, justo en el momento que se entero que la guerra había acabado y se disponia a regresar a Austria.

La audiencia mensual de la madre del joven Dalai Lama llegó y Harrer tuvo el gran placer de entrar en el interior del Potala, recorrió salas de rezo colectivo, contemplo por dentro la solemnidad del templo y hogar que el Tíbet reserva a su máxima figura espiritual, pronto llegaron a la antesala de una habitación donde un monje les entrego una Katta tanto a la madre como a Harrer para que ellos a su vez lo pudieran ofrecer al Dalai Lama. La puerta se abrió y accedieron a una sala donde el niño Dalai estaba encima de un púlpito presidiendo  la estancia. La madre hizo los correspondientes ritos budistas de saludos religiosos juntando las manos en señal de oración arrodillándose y volviéndose a levantar y Harrer lo que hacia era intentar imitar en gestos a la madre siempre retrasado al ritmo de ella, todo ello era contemplado por el niño que reía sonoramente al ver a “pelo amarillo” en un aprieto de protocolo.

La madre se acerco al atrio he inclino la cabeza y entrego su katta el niño se limito a tocar sus sienes, ella retrocedió volviendo sobre sus pasos nunca dándole la espalda, Harrer procedió de idéntica forma, primero le entrego la Katta e inclino su cabeza, el niño toco su pelo, incluso jugo con él, lo despeino y le pregunto si también el pelo de sus brazos y piernas era también amarillo, Harrer asintió que su bello era amarillo, el niño quedo a la espera de verlo, tuvo que arremangarse la camisa y desabrochar el botón de la manga y enseñarle su antebrazo, también se arremango los pantalones y le enseño el bello en la parte baja de sus piernas, pronto la madre replico un sonoro Sr. Harrer en señal de queja indicándole con un gesto que se retirara y tomara asiento. Harrer hizo marcha atrás sin dar la espalda y ocupo su silla, desde el minuto uno ambos infringieron las reglas de protocolo debido al informal encuentro donde el niño lo despeino y le hizo las preguntas más dispares, Harrer lo miro varias veces a los ojos y nunca pronuncio la palabra “Su Santidad”, el niño tomo estos “fallos” como propios de un extranjero que no conoce las costumbres y también como un signo de identidad de “pelo amarillo” que no se dejaba amedrentar por nadie y lo valoro muy positivamente.

El niño le preguntó si le gustaban las películas, Harrer asintió positivamente, el niño le dijo que tenia un proyector de cine y películas y que quería construir una casa de cine con asientos incluidos, y le pregunto a Harrer si lo construiría para él, así Harrer vendría cada día al Potala y podrían verse a diario, los consejeros estaban de acuerdo en construir un cine y le pagarían bien, Harrer dijo que sería para él un honor él construir un cine.

La formación de un Dalai Lama es de una dureza máxima, a los niños no se les deja espacio para ser niños, en base a su formación se les arrebata la niñez. El Dalai Lama estaba usando todos sus recursos para obtener parcelas de ocio y huir de sus clases y formación religioso cultural, el niño quería saber cosas del mundo de donde provenía Harrer, donde estaba Paris Francia, que es un cóctel molotov y quien era Jack the Ripper (Jack el destripador) el niño quería tener un amigo que no fuera del mundo religioso, que no le tratara como una personalidad y poder relacionarse como hacemos todos, esto adquirió mucha importancia para él, puesto que él estaba vetado a ello.

En dos días continuará ………………