Hemos recibido algunos mensajes en nuestro buzón pidiendo un articulo sobre el Camino a Santiago, y haciendo memoria hemos recordado a gente amiga que ha hecho esta peregrinación al margen de sus creencias religiosas, se lo han tomado como una experiencia,como una manera de caminar con alguien y compatir  cosas con gentes de otros paises, y TODOS los que lo han hechohan hablado maravillas de la experiencia, han descubierto que es “peregrinar” y llegar a final de trayecto que mucho a costado, la experiencia de mezclar vivencias con otros y esfuerzo fisico, resulta muy compatible, cuando han llegado y han visto la Catedral de Santiago, todos se han emocionado. Una vez en la vida hay que peregrinar y si gusta se repite, pero hay que probarlo.

Estás cansad@ de oír hablar del Camino, pero la verdad es que no tienes más que prejuicios poco fundados, ideas vagas, testimonios maravillados de gente conocida que lo ha hecho, opiniones despectivas de quienes nunca lo harían porque lo conciben únicamente en un sentido religioso… Un cacao mental que te tiene indecis@ y aún no sabes si merece la pena dedicarle a esto esos preciados días de vacaciones o no. Porque las vacaciones son para disfrutar, no para sufrir arrastrando la lengua a lo largo y ancho de España, ¿no? Pues si me concedes unos minutos, te daré ocho buenas razones para calzarte las botas y echar a andar sin mirar atrás.

1. ES IDEAL COMO PRIMERA EXPERIENCIA.

Si aun no te has iniciado en este tipo de viajes menos “vacaciones relax” y más “espíritu aventurero”, el Camino de Santiago ofrece unas condiciones, una afluencia de peregrinos y una infraestructura única que te permitirá, sin lugar a dudas, realizarlo con éxito. Hay estupendas y completísimas guías y una cantidad ingente de información, disponibles en todo tipo de formatos, que te pondrán en conocimiento de lo importante por muy novat@ que seas.

No importa si te pierdes, siempre habrá alguien que te oriente; no importa si te haces daño, siempre habrá alguien que te ayude; no importa si no sabes, estás en el lugar ideal para aprender.

  2. SEAN CUALES SEAN TUS MOTIVOS, ACERTARÁS.

En general hay cuatro grupos motivacionales, cada uno con la más variopinta y nutrida representación. Están quienes lo hacen con un sentido religiosoy, de alguna forma, se sienten más cerca de la entidad divina.

Están quienes lo hacen por motivos que tienen que ver con algún tipo de búsqueda espiritual, pero desligada de la fe religiosa: gente que se busca a sí misma o que necesita desconectar, gente que siente la necesidad de alejarse del ruido o de tener una experiencia diferente, etc.

Están los que los que sencillamente disfrutan con las actividades al aire libre y la naturaleza o matándose a hacer kilómetros y son felices en el agotamiento.

Y por último, está ese otro colectivo más reducido, los que salieron un día a hacer el Camino, no pudieron parar y siguen saltando de uno a otro porque ya no entienden otra forma de vivir.

Si tus motivos no coinciden ni tienen que ver con ninguno de estos no te preocupes, también acertarás. No importa lo que busques porque lo que encuentres superará las expectativas.

3. REVALORIZAR LO COTIDIANO Y DISTINGUIR LO QUE REALMENTE ES NECESARIO.

Nunca te parecerá tan curativa y milagrosa una ducha como cuando llevas todo el día caminando bajo un sol rencoroso y vengativo o bajo una lluvia insistente y cabezona. Nunca te parecerá tan pesada una camiseta de sobra como cuando lleves todo el peso de tu equipaje a cuestas.

Redescubrirás el incalculable valor de una buena comida cuando tu cuerpo haya agotado todas sus energías por décimo día consecutivo en una de esas etapas cuyo perfil parece el electrocardiograma de un taquicárdico. Comprenderás que el exceso, cuando tienes que cargarlo a la espalda, se paga, e irás abandonando todo lo que has entendido que no necesitas y solo es un peso muerto.

Mirarás de otra forma lo que en tu día a día es una constante y durante el camino se convierte en premio, del mismo modo que mirarás de otra forma todas esas cosas que pesan en tu mochila sin hacerte ningún servicio. Y todo lo que aprendas sobre estos dos aspectos, lo valioso y lo necesario, es una de las lecciones más importantes que te llevarás de vuelta para tu vida. No olvides no olvidarlo.

4. PUEDES HACERLO A TU MANERA.

Y es que lo hagas como lo hagas saldrá bien. Puedes hacerlo sol@ o acompañad@; de hecho, mi consejo es que lo hagas de ambas formas y obtendrás dos experiencias diametralmente distintas pero igualmente útiles y enriquecedoras. No es peligroso en absoluto hacerlo sola, aunque seas mujer y toda tu familia y amig@s se echen las manos a la cabeza. Puedes seguir el manual o improvisar tal y como vayan viniendo las cosas. Puedes adaptarte al ritmo de otros o llevar el tuyo propio para ir conociendo cada día personas nuevas. Puedes hacer etapas maratonianas o activar el modo paseo.

Puedes elegir un camino sinuoso que te lleve por la costa, adentrándote en bosques de esos que inspiran toda una mitología, puedes enfrentarte cuerpo a cuerpo con la montaña o cruzar la vasta, polvorienta e interminable Meseta Central. Puedes poner a prueba tu voluntad y tus fuerzas o caminar sin prisa, distraídamente, contemplando cada detalle del escenario donde todo puede suceder y donde puede no pasar nada, salvo tú. No te obsesiones con las guías ni con los consejos dogmáticos de los que lo saben todo y más: puedes hacerlo como tú quieras.

5. NO TIENES QUE DEJARTE UN DINERAL.

Es un motivo más prosaico y menos existencial pero, no vamos a engañarnos, es una cuestión decisiva en muchos casos. Aún podrás encontrar albergues donde, para poder pasar la noche, es suficiente que dejes un donativo a tu criterio. La mayor parte de los albergues municipales que encontrarás no exceden los 6€ (este es el precio estándar) y en su mayoría disponen de cocina, lo cual también evita el gasto que supone comer en un restaurante y te permite hacer comidas variadas y completas por lo que te cuesta la compra en el súper. Y por un poco más, a partir de 10€ la noche, tienes albergues privados donde también dispones de todos los servicios (algunos están realmente bien y tienen unas instalaciones maravillosas).

Así, cubiertas tus necesidades básicas (comer y dormir), lo que quieras gastarte en cañas para recuperarte de la dura jornada ya es cosa tuya… No olvides que el peregrino agradece y el turista exige: sé realista y coherente con lo que estás haciendo y a dónde vas, no esperes un resort spa 5 estrellas.

6. UN MODO ÚNICO DE RELACIONARTE CON PERSONAS AFINES.

Para esto de las relaciones humanas el Camino de Santiago es 
un hábitat único
, como una especie de microclima donde las reglas imperantes no son las mismas a las que estamos acostumbrad@s. La relación con los demás se da de una forma natural, no viciada, sin sospechas: hay una sintonía general donde, a pesar de las profundas diferencias entre unos y otros, tod@s avanzamos en la misma dirección y compartimos los mismos dolores en las rodillas y la espalda. No conozco otra dimensión donde la generosidad y la empatía sean las dueñas y señoras, donde se te acepte desde el primer segundo tal cual eres y así de hecha un cuadro como vienes.

En serio… es flipante. No necesitas preguntar la hora ni anteponer pretextos para que no crean que estás loca, que escondes algún interés o que no tienes amigos; sólo tienes que acercarte con una sonrisa y reconocer a la persona que te la devuelve. Obviamente siempre sentirás mayor inclinación por unas personas que por otras, pero sabes que todo aquel que es peregrin@, como tú, es un valor seguro porque hay algo, en alguna parte, que sin haberos visto jamás os está uniendo y puedo asegurar que eso se siente (y no, no me drogo).

Sin duda, algunas de las experiencias más maravillosas que he tenido la ocasión de experimentar durante El Camino tienen nombre y apellidos y, aunque no todas hablen mi lengua, todas entienden mi idioma.

7. NUNCA HAS HECHO NADA IGUAL: CAMBIARÁ TU FORMA DE VER LA VIDA.

Oh sí, claro… vaya exagerada, ¿no? ¡No será para tanto! Bueno, pues que sepáis, lectores y lectoras escépticos y descreídos, que el hecho de adoptar una perspectiva distinta hace que lo veamos todo de modo diferente. Esto no es metafísica, es óptica, y funciona.

Imbuirte de esta manera en un modelo de vida que tiene tan poco que ver con el que llevas normalmente, romper el hábito, vivir en movimiento, implicarte realmente con una experiencia que toca en tu interior tantos resortes, no te deja indiferente por mucho que quieras o no quieras.

Date la oportunidad de vivirlo y verás que algo cambia radicalmente en tus esquemas. Hay cosas que sólo pueden aprenderse viajando de esta manera: no te prives de incorporarlas a tu forma de entender y contemplar más ampliamente el mundo que te rodea.

8. NO VALE QUE TE LO CUENTEN: TIENES QUE VIVIRLO.

El Camino hace y deshace, te lleva por sendas no planeadas, y tiene
para cada uno consecuencias diferentes
. Te empequeñece y, al mismo tiempo, te hace sentir valiente: agota todas tus fuerzas y luego te las devuelve. Es, sin duda, la gran metáfora de la vida, que te destroza y te maltrata para hacerte después regalos que no pueden pagarse en modo alguno.

Ir hacia atrás o quedarse quieto demasiado tiempo es impensable: es traicionar el espíritu del caminante, es malgastar el valioso tiempo, las limitadas fuerzas. Es perder la meta. Hay que seguir adelante, siempre, con dolor o con fatiga, que la recompensa vendrá, seguro, nunca se sabe bajo qué forma.

¿Te vas a quedar sin saber qué se siente?