En el lado oeste de la meseta de Quinghai habita el Yak. La tierra del Yak es la tierra de los nómadas del Tíbet. Aunque es difícil ver un ejemplar en su hábitat salvaje, abundan por la región Yaks domesticados.

Encerrado en su timidez excesiva, y su admirable silueta pastando en las praderas de las montañas, el Yak es sin duda un símbolo tibetano de admirar. Es una pena, que mi primer acercamiento a este maravilloso animal, haya sido a través de una deliciosa hamburguesa. ¡ Pero no volverá a ocurrir !.

El Yak, es un animal que ha sustentado al pueblo tibetano durante milenios, y que lastimosamente se encuentra en la misma encrucijada que el resto del Tíbet, y puede perder su estatus de animal casi sagrado y convertirse en alimento de masas “chinas” por supuesto.

Este negro o a veces marrón rumiante de las montañas, domesticado por los pueblos del Tíbet hace miles de años, es una de sus principales fuentes de alimento y parte importante de sus rituales religiosos, ya que en los monasterios budistas las ofrendas no son de incienso, como en otras zonas de Asia, sino de mantequilla hecha con leche de Yak.

La llegada del nuevo tren a Lhasa, ha hecho que los ganaderos chinos (no tibetanos) se froten las manos, y piense en transportar por ferrocarril carne de Yak al resto de China ¡ Los chinos se lo comen todo !.

Pero para hacer este negocio habría que cambiar las costumbres de los tibetanos, que detestan sacrificar a este simbólico animal. Los pastores de trenzas rojas, aun no están por la labor de convertir al Yak en carne de consumo masivo “chino”, porque eso iría en contra de sus tradiciones.

Aunque los tibetanos no son vegetarianos, de hecho, los monjes budistas del Tíbet se encuentran entre los pocos que comen carne, para ellos sacrificar un Yak se convierte en algo bastante doloroso.

Esperemos que este bello animal no haga parte de los múltiples estragos que vienen cometiendo los chinos en el Tíbet.

Una anecdota:

Cuando estábamos en el Lago Yamdrok Audrey le pregunto a un tibetano, “¿hay peces en los lagos del Tíbet?”, el tibetano le respondió “claro que sí”, Audrey le replica “¿entonces porque no coméis pescado?” y el tibetano de forma pausada le responde “porque el pez es un animal pequeño que sólo podría alimentar a una persona, y seria absurdo sacrificar una vida para alimentar sólo una vida, por eso sólo matamos animales grandes, porque pueden dar de comer a mucha gente”…. ¡ Vaya lección de vida !.

Dato técnico:

La gran habilidad del Yak para soportar grandes alturas radica en que tiene 3 veces más células rojas en su sangre que cualquier otro animal parecido. Igualmente posee entre 14 y 15 pares de costillas, en vez de las 13 típicas comunes del ganado, lo que le permite una mayor oxigenación.