El símbolo.

Los rituales, todos los sabemos, son mundos simbólicos. Y los símbolos mueven el mundo … Pero pongamos algún ejemplo …

Besar la bandera es un ritual, un juramento. Tras el beso a la bandera, se muere por la bandera -o eso significa ese beso-. Otra cosa es que juremos en falso -que no besemos como la española, “que besa de verdad”-, o que la bandera, tras un cambio de régimen, por ejemplo, ya no nos represente. Pero ese ritual, ese beso casto, es un símbolo, un pequeño gesto que dará sentido a la vida.

La primera comunión es un ritual. Tras la ingesta del Pan ácimo, uno contrae un compromiso, con Dios y con el prójimo -o eso significa la Eucaristía-. A partir de ese momento, el Amor se superpondrá a todas las demás emociones, será la guía principal, de manera que la comunión habrá dado sentido a la vida.

Ir al fútbol es un ritual: uniformes, himnos, pinturas en el rostro… es la guerra, una guerra representada, una guerra simbólica, pero guerra. Ganar o perder dará sentido a las vidas de oficiantes y feligreses.

Sentarse a la mesa, ir al cine, ir a la discoteca, o a la biblioteca, o al cementerio. Dar mi palabra a alguien, comprometerme. Son rituales, mundos simbólicos, que se realizan siguiendo normas prescritas (negociadas entre todos) y que proponen un sentido para la existencia, un orden dentro del caos.

Y no, en la mesa no se habla con la boca llena.

El caos

La cultura nos protege contra el caos. Como el “manual de instrucciones para la vida” que es, la cultura está ahí para ofrecer respuestas a nuestros interrogantes. Saber hacer nudos marineros puede salvarte la vida.

Y el budismo

Es otra cultura más, una propuesta de sentido, que parece haber conectado especialmente bien con la esencia de la espiritualidad, mejor que otras religiones, en tanto en cuanto habla de la energía que nos compone (llamada “Ki”) y educa a los fieles para que la perciban y la controlen. Ni Islam, ni Cristianismo, ni Judaísmo, parecen haberse ocupado específicamente, a lo largo de sus siglos de evolución, de esta dimensión energética del ser. Y ahora es la ciencia quien da la razón al budismo y a otros cultos orientales, reconociendo que sí, que somos energía, y que éstos se adelantaron a todos los demás.

No se pretende hacer una comparativa de las religiones, ni crear un compendio de preceptos budistas. Ni siquiera pregunta al Dalai Lama por la reencarnación, por el exilio, o por otras cuestiones que suelen suscitar bastante interés entre el público, qué va: la cosa es más simple, en el sentido común, y se limita a preguntarse por qué la gente hace lo que hace. Frotarse contra una columna, pelear por unas pelotas de cebada, dibujar durante semanas un mandala con arena de colores, para después destruirlo, recorrer miles de kilómetros postrándose a cada paso… Podría parecer que esta gente está loca. Podríamos incluso apiadarnos de ellos. Pero en realidad, si lo pensamos bien, esas “locuras” dan sentido a sus vidas y eso, en este mundo del escaparate, de la traición al pueblo, en esta España huérfana de cultura, que no cree ni en sí misma, más que pena, da envidia.

Lo que nosostros no comprendemos pues no forma parte de nuestra cultura, son quizás simbolos de otras culturas y cuando no entendamos algo, antes de criticar, deberiamos preguntarnos si tenemos información de lo que vemos para poder opinar, y ser un poco valientes y darnos cuenta que todo lo que no entendemos lo criticamos sistematicamente, El Budismo es compatible con cualquier religión, he conocido a muchos musulmanes que son fervientes admiradores de los credos budistas, destacamos que en el budismo, n hay “mandamientos o preceptos a cumplir” basta con preguntarte a ti mismo “esto que vas a hacer ¿ te gustaría que te lo hicieran a tí ? Si no te gustaría que te lo hicieran a ti, no lo hagas a otros, pero es una labor de coherencia  humana, respetar, aceptar, y si no se entiende algo (antes de empezar a criticar) preguntar el porque de lo que no comprendemos, criticar es lo que hace el necio y precisamente no preguntar y quedarse en la critica de no aprender nada nuevo es lo que lo perpetua en la necedad.

En el Budismo hay muchos simbolos y si interesa el tema y nos lo haceis saber a través de comentarios a este articulo, podemos hablar más extensamente de ellos. aunue repito que no es necesario saber cosas muy concretas y de pequeño  calado, nos fijmos en lo que nos llama la atención entrar en pormenores es quizás otro tema.