¿ QUÉ PRECIO TIENE USARLAS EN UN MISMO SENTIDO ?

Creo que decidí escribir este artículo porque a pesar de tener claro los conceptos que voy a desarrollar a continuación, hacer esta distinción nos sirve para:

1) Gestionar el sentimiento de culpa
2) Compartir con otra persona palabras que describen mejor lo que nos pasa.
3) Aprender más vocabulario del ser interno que tenemos
4) Reemplazar la sensación que involucra la lástima (emociones de energía negativa) por la sensación que involucra la compasión (emociones de energía muy positiva).

Así que muchas veces usamos la palabra lástima de manera despreciativa, como cuando decimos “Que mal tipo, me da lástima”, y otras veces la usamos de manera compasiva, creyendo que la palabra sigue siendo “LÁSTIMA”. Por ejemplo, “A mi amigo/a le está saliendo todo mal, que lástima me da”.

Y si comparamos estos dos ejemplos, podemos preguntarnos: Cómo puede, una misma palabra, usarse para despreciar tanto como para mostrar afecto?

Y entonces, aquí viene el concepto de COMPASIÓN, qué como bien estudia la Programación Neurolingüística, el uso que hacemos del lenguaje, produce asociaciones neuronales que nos conducen a una emoción. Por eso, decir compasión o decir lástima, hace a una gran diferencia en lo que sentiremos en los milisegundos posteriores. Esto sin tener en cuenta la realidad que estamos creando al expresarla hacia otros.

LÁSTIMA

Curiosamente no se puede buscar la definición de lástima en los diccionarios online, porque si lo compruebas, te darás cuenta que todos ellos incluyen la palabra “compasión”, no obstante esta palabra no es usada cuando decimos “lástima”. Este es un principio muy importante a tener en cuenta, que he investigado de forma personal con autores más avanzados sobre el estudio de las emociones.

Cuando decimos que alguien nos causa lástima, nosotros nos estamos colocando en una posición social superior a aquel por quien la sentimos. Decimos: “Siento lástima por ti”. Quien escucha puede comprender que tú estás mejor que él.

Por otro lado, lástima deriva de “lastimar”. Es decir, hacemos responsable al otro de lo que me sucede a mí: “Tu situación, me lastima a mí.”

En conclusión, cuando sientas lástima, tú te estás poniendo por encima del otro. Como diciendo “Ojalá te fuera como a mí”.

COMPASIÓN

Por el contrario, si buscas en los diccionarios la palabra compasión, verás que no incluyen a la palabra “lástima”. Cómo puede esto ser posible? Si lástima se asimila a compasión, porque compasión no se asimila a lástima. Aquí podemos desafiar la lingüística del mundo emocional, tan empobrecida hoy día.

Vemos que compasión viene del griego y significa “sufrir juntos”. Es decir, que cuando sentimos compasión, estamos involucrando un sentimiento de empatía. “Yo, Axel, sufro contigo por lo que te pasa. Yo no soy más que ti, yo ELIJO sufrir contigo”.

El sentimiento o la emoción de la compasión también tiene una índole espiritual, ya que es muy utilizado en el budismo, y por eso se la está escuchando cada vez más seguido desde que en occidente siguen llegando corrientes orientales. Y por qué hago referencia a la influencia oriental?

Porque antiguamente en occidente, sentir compasión ha sido algo ofensivo. Alguien diría “Yo no quiero que te compadezcas de mí”.

Al respecto, cuando sentimos compasión y queremos expresarla, es muy importante el contexto de la frase y la comunicación no verbal ante la misma. Si siento compasión, yo sufro contigo, y por ende, mi comunicación no verbal debe estar en ese contexto. No deberías compadecerte de alguien si no te afecta en lo más mínimo. Te compadeces cuando estás emocionalmente afectado, y lo compartes desde esa emoción. Y lo sitúas en una frase congruente con ese estado. “Siento mucha compasión con lo que te está sucediendo, y quiero que sepas que estoy para lo que me necesites”, por ejemplo.
Como resumen final para entender la diferencia entre lástima y compasión, y puedes hacer tú mismo el ejercicio, busca en Google imágenes de compasión e imágenes de lástima. Verás que en compasión generalmente hay dos personas, mientras que en lástima hay una sola.

Toda la explicaciones descritas es tal como entendemos los conceptos lastima y compasión en el mundo “occidental” pero el concepto “asiático” incluye matices que no estan incorporados a nuestra definición de la compasión.

Cuesta mucho ser “compasivo” en su sentido asiatico, en cambio en sentido occidental es bien fácil y empatico sentir compasión por alguien, si alguien nos hiciera algo bastante feo y bajo,  pongamos un ejemplo: si a raiz de rencillas y presiones laborales alguien nos está haciendo la vida imposible y al final a través de una “delación” nos acaban despidiendo y hemos perdido el empleo, lo que sentiremos es un gran odio por esta persona que nos ha delatado y todo ha culminado con un despido laboral. aqui entraría la compasión como la entienden los asiáticos.

Esta persona que nos ha delatado, ha jugado muy sucio y ha ido muy lejos, podemos deducir por lo tanto que su escala de valores es muy baja y por ese motivo y otros lo odiamos y mucho, cuando deberiamos sentir compasión por él y por su ruin forma de actuar, la compasión bien entendida reemplazaria al odio, pues el odio es también un auto veneno, no deberiamos odiar a personas que se han rebajado al máximo para hacernos daño, el odio es un gran enemigo y sentir odio es no “practicar la compasión budista” es no haberlo entendido, es estar en peligro, el odio solo crece y crece y se retro alimenta de si mismo, nunca se debe odiar y si lo hacemos, tenemos que esforzanos por aplicar la compasión y trabajar en ello, guardar rencor y tener a una persona en la cabeza muy frecuentemente y pensar en ella con maxímo odio, nos arrebata parcelas de bien estar, no hay que olvidar o que nos hizo, pero hay que ejercitar una especie de perdón y buscar dentro de nuestra comprensión que quizás nos hizo lo que nos hizo, pues esta en conflicto consigo mismo y su manera de huir de ello es atacar al exterior, no hay que buscar la fácil explicación de que “el karma ya te lo devolverá” pues esto es igual de ruin.

Hay mucho que pensar de las mil maneras que podemos ejercitar la compasión, la reacción mecánica que brota espontáneamente delante de que alguien nos haga algo hostil es odiar, pero solo es una reacción mecánica, donde nuestra voluntad no ha intervenido, es el “toma y daca, el ojo por ojo” sentir compasión no es mecánico, es algo que hay que trabajar, no es un mecanismo que salta por inercia, hay que trabajarlo y querer no sentir odio, si lo hacemos nuestra calidad de vida mejorara y nos costara mucho ser compasivos, lo lograremos al cabo de muchos años de reflexión.