Tener una vida ordenada, hace que todo resulte más fácil. El orden debe mantenerse no sólo en el plano físico, sino también interior. Mantener claras y ordenadas las leyes que rigen nuestro ser, claridad respecto a lo que es bueno y lo que es malo; lo que es correcto e incorrecto; y seguir fielmente y sin desviaciones nuestras reglas y principios.

Con esta claridad en la mente, nuestro objetivo debe ser actuar correctamente todo el tiempo, sin excepciones, “hacer el bien, sin mirar a quien”. Con esto quiero decir que, si debemos hacer una acción correcta, no importa si quien se verá beneficiado es alguien que aprecio o alguien que me desagrada profundamente. El hecho de que yo haga lo correcto nunca debe depender o ser influenciado por otro.

La ley de causa y efecto es individual, por tanto, yo no recibiré pena o sufrimiento por las malas acciones que hace mi vecino, esa será la lección que él mismo recibirá. Pero tampoco me corresponde juzgarlo, ni enojarme por su mal comportamiento, porque ahí está mi parte. No importa como actúen los demás, importa lo que yo hago con esas actitudes, porque eso involucra la ley de mi ser y mi propio Karma.

Es muy importante reconocer si con nuestras acciones estamos creando buen o mal karma y para hacer la tarea más fácil podemos seguir el consejo de Deepak Chopra – “Cada vez que realicemos una acción debemos preguntarnos, ¿ esto me hará daño a mi o le hará daño a alguien más ? Si la respuesta es sí, absténgase de hacerlo”; absténgase porque es incorrecto y eso le traerá infelicidad ahora o más adelante, pero de seguro recibirá su fruto amargo.

Recuerde siempre que todos nuestros actos y pensamientos son nuestra decisión; muchas veces nos confundimos y pensamos que los demás son los responsables de nuestro actuar incorrecto: “Tuve que mentirle porque de lo contrario se iba a enojar”; “Me da rabia la manera en que se comporta”. – Si analizamos, nos damos cuenta que en realidad los demás no tienen responsabilidad de lo que hacemos o sentimos. Otra persona no puede entrar en nuestra mente y poner los pensamientos de tal manera que nos sintamos irritados; nosotros mismos arreglamos los pensamientos negativos y nos enojamos.  Quizás la otra persona tiene actitudes que nos desagraden, pero aun así, debemos hacer el divino esfuerzo por cambiar nuestras malas actitudes y reacciones y tratar de ser mejores.

Debemos empezar por un exhaustivo auto-análisis y puede que nos llevemos varias sorpresas, porque hasta ahora quizás estamos acostumbrados a mirar las cosas desde un sólo lado. Para poder ver con mayor perspectiva, debemos aprender a “mirarnos como nos ven los demás” y esto es de una inmensa utilidad para mejorarnos. Imagínese por un momento cómo lo ven las personas con las cuales usted convive, cómo lo ven sus compañeros de trabajo, cómo lo ven los desconocidos, ¿Qué ven las personas cuando tratan con usted?  ¿ Qué opinan de usted ? ¿ qué imagen les deja ? A veces nos cuesta mirarnos con realidad a nosotros mismos. Nos enceguecemos pensando que nosotros estamos bien y los demás están mal, pero cuando nos ponemos del otro lado, somos capaces de ver más y reconocer que si tengo el mismo problema con distintas personas, quizás eso sea un indicio que el del problema en realidad soy yo y no ellos.

A veces la soberbia no nos deja actuar con humildad y darnos cuenta que somos nosotros quienes debemos cambiar. La próxima vez que tenga una discusión, siéntese y recuerde la escena o escríbala como si fuera una historia, una película y observe el rol que representó usted en esa historia.

Vernos desde otra perspectiva nos ayuda mucho a corregirnos y esa es la misión de esta vida, ser cada día mejores porque eso indudablemente nos llevará a ser más felices. Es la Ley del ser.

“Apártate del mal y haz el bien; Busca la paz, y síguela”.