La medicina tibetana tiene la llave que abre la vía hacia la salud integral.

 El lama sanador Gangchen Rimpoche lleva cerca de 20 años demostrándolo en occidente, adaptando los métodos del sistema médico tibetano a nuestra cultura. El objetivo es aprender a despertar la propia energía para transformar las emociones negativas en positivas. Su lema es: la paz interior es la base más sólida para alcanzar la paz mundial.

 Los orígenes del sistema médico tibetano son atribuidos a Buda Shakyamuni, unas enseñanzas que totalizan unas 5400 estrofas que fueron más tarde escritas sobre láminas de oro con tinta elaborada con lapislázuli. El sistema Ayurveda, el método médico indio a partir del cual los tibetanos desarrollaron su propia medicina, llegó a través de la tradición oral y escrita de un amplio linaje de estudiosos, entre ellos el gran sabio Nagaryuna. Este método recoge aportaciones del sistema médico originario del Tíbet, de raíces chamánicas, pero también las de otras muchas tradiciones médicas, pues ya en épocas muy tempranas de la historia, el rey Trisong Detsen convocó el primer congreso médico en el monasterio Samye, en el Tíbet central. 

 Allí acudieron especialistas de India, Kashmir, China, Persia, Nepal, Mongolia o Afganistán y se recogieron todos los sistemas médicos conocidos hasta el momento, incluyendo la acupuntura de la tradición china o la medicina galénica, de la que tomó el interés por la anatomía y la cirugía. En aquel congreso se reunió todo el saber de la época en los cuatro tantras médicos, que constituyen el canon de los conocimientos médicos tibetanos.

 La teoría de los tres humores

La medicina tibetana elabora sus diagnósticos partiendo de una perspectiva holística y mantiene esta visión integradora a lo largo de todo el curso del tratamiento.

 El bienestar humano es considerado como dependiente de un conjunto de factores como son el equilibrio de la dieta, el comportamiento, los factores ambientales y los aspectos psicológicos y sociales. La teoría de los humores establece que fisiológicamente existen tres humores (bilis, viento y flema) que derivan de los tres venenos mentales (odio, apego e ignorancia).

Cuando los humores dejan de estar en equilibrio dinámico es cuando aparece la enfermedad. Por tanto la salud depende del estado de armonía entre estos tres humores y cuando no existe es necesario restaurarlo. Los estudios sobre la materia son tan amplios que un médico tibetano requiere entre cinco y doce años de preparación además de los 14 de formación primaria.

Junto a este procedimiento fisiológico, los tibetanos cuentan con los sistemas de curación del Dharma y del método tántrico. Ambos se consideran superiores al sistema somático pues la enfermedad física o mental puede tener un origen muy antiguo, vinculado con las acciones cometidas en un pasado lejano por lo cual es difícil de tratar.

 Sin embargo, la visión espiritual del lama sanador puede reconocer las causas formativas de esa dolencia y a partir de ahí prescribir una solución eficaz. Se trata de un sistema de sanación esotérico relacionado íntimamente con las excepcionales cualidades virtuosas del continuo mental del lama sanador.

 El sistema tántrico de sanación de Gangchen Rimpoche

El venerable lama Gangchen Rimpoche (Tsang, Tíbet, 1941) es quizás el más reconocido lama médico debido a sus excepcionales cualidades como sanador y como maestro espiritual. Lama Gangchen utiliza y pone a disposición de todas las personas que lo solicitan los remedios tántricos extraídos de la tradición budista vajrayana.

 El método tántrico es un sistema de sanación pero también es una vía de realización interior cuyo objetivo es alcanzar la plenitud de las potencialidades humanas, es decir, la iluminación.

En el tantrismo se expone la existencia de un cuerpo sutil constituido por 72.000 canales, de los que hay tres principales: el izquierdo (kyema), el derecho (roma) y el central (tsa uma). Asímismo, se describe la existencia de las corrientes que circulan por estos canales y las gotas transportadas por las corrientes. El bloqueo de estos canales produce deficiencias energéticas, base de todas las aflicciones tanto de salud, como de falta de suerte, longevidad o felicidad interior.

 Los métodos de autocuración de Lama Gangchen Rimpoche aunque pertenecen al Mahanutara Yoga Tantra, es decir, a los más altos sistemas esotéricos, pueden ser practicados por cualquier persona para conseguir salud y progreso espiritual. Estos métodos se fundamentan en el desbloqueo de cinco chacras o centros principales de energía del cuerpo sutil, y en la armonización y purificación de los elementos que componen el sustrato físico del organismo.

 La aplicación de este sistema se basa en prácticas de visualización y de recitado de mantras cargados de fuerzas benéficas que favorecen el fluir energético que lleva al despertar y a la activación de las energías profundas. 

 Otros remedios 

Las enfermedades físicas y mentales pueden tratarse también mediante remedios extraídos de plantas, sustancias animales y minerales. La mayor parte de los productos vegetales como raíces, hojas y flores de diversas plantas sólo se encuentran en las regiones del Himalaya y los productos animales son de complicada adquisición en occidente, como el “giwang”, que viene del elefante, el “casturi”, un extracto de ciervo y otros ingredientes como la leche de leona. Los productos minerales (piedras preciosas y semipreciosas) pasan por un arduo proceso antes de ser utilizados, donde se les extraen los venenos que contienen. 

 La elaboración final de las píldoras prescritas en la medicina tibetana precisa, en ocasiones, de meses de trabajo artesanal, hasta que son transformadas en el remedio y requiere tener en cuenta la situación planetaria y el influjo de los entes estelares. Finalmente, para activar e incrementar el poder de curación de las píldoras, el lama sanador infunde en ellas la fuerza de la sabiduría y la compasión mediante la inmersión en un estado meditativo y revestido mentalmente con uno de los estados de Buda, por ejemplo, el Buda de la Medicina.

 Este aspecto de Buda es uno de los más eficaces en estos tiempos caracterizados por el aumento de las aflicciones y de la pérdida de la paz interior, debido a que nos encontramos en la edad de Kaliyuga o edad oscura. Precisamente para este momento histórico específico se establecieron los poderosos y hábiles remedios tántricos, unos conocimientos que antiguamente eran patrimonio de una ciencia altamente secreta y que hoy día pueden ser aplicados por cualquier persona que desee mejorar su salud o su estado espiritual.