Llevaba más de 50 años dedicando su vida a los más pobres

 Su labor ha sido reconocida con premios como el Príncipe de Asturias de la Concordia

 Su fundación, Vicente Ferrer, ayuda a más de dos millones de personas en India

El filántropo español Vicente Ferrer i Moncho, fallecido a los 89 años, dedicó su vida a algo que muchos consideran imposible: acabar con la pobreza en la India. Con 16 años luchó en el bando republicano en la Guerra Civil. Nunca llegó a disparar.

Estudió tres años Derecho, hasta que en 1944 ingresó en la Compañía de Jesús. Se ofreció como voluntario para marcharse de misionero a la India, y así es como en 1952 comienzó vínculo con el país.

Su primer destino, ya como sacerdote, fue una casa de oración en Puna, en el suroeste de la India, donde se dedicaba a la vida espiritual. Fue entonces cuando decició pasar a la acción.

A partir de ese momento dedicó su vida a transformar las condiciones de vida de los colectivos más marginados del país con más pobres del mundo. Creó escuelas, hospitales o programas de agricultura.

15 años después se convirtió en una de las figuras más conocidas de la India. Y comenzaron los problemas. El país prohibió la llegada de  misioneros.

Los caciques pidieron la expulsión de Ferrer. Más de 30.000 campesinos se echaron a la calle para protestar. Indira Gandhi, presidenta del país, decidió invitarle a tomar unas breves vacaciones fuera del país.

Vicente Ferrer, un hombre santo en Anantapur

En 1969 regresó a la India, colgó sus hábitos y se casó con la periodista inglesa, Anne Perry.  De los 22 estados hindúes, el único que le abrió las puertas fue Andhra Pradesh, donde se encuentra Anantapur.

Allí creó El Consorcio para el Desarrollo Rural (RDT) que, además de recibir ayuda económica, promueve la implicación de los destinatarios. Éstos tienen que devolver la aportación, sin intereses.

La casta más baja es la de los dálits o intocables, históricamente condenados a realizar los trabajos más penosos y serviles y a la que pertenecen unos 160 millones de personas en todo el país. Ahí es dónde Ferrer puso todo su empeño.

Fundación Vicente Ferrer

En 1994 creó en Barcelona la Fundación Vicente Ferrer. Hoy alcanza a más de 1.800 pueblos, especialmente en el distrito de Anantapur.  La Fundación ha creado cuatro hospitales y un centro de planificación familiar, más de 1.500 escuelas y 11.000 viviendas. Todo con un presupuesto de apenas 15 millones de euros.

El éxito de las campañas de apadrinamiento ha supuesto una enorme inyección de liquidez para la fundación que hoy tiene apadrinados a más de 136.000 pequeños.

El 95% de los fondos de la fundación sale de España. El 99% de los empleados son nativos. Sólo hay unos 25 voluntarios españoles.

Reconocimiento internacional

Su último reconocimiento, en enero de este año,  ha sido la Gran Cruz de la Orden al Mérito Civil,  concedida por el Gobierno español. Antes, el 19 de junio de 1998, obtuvo la condecoración más importante que hasta ahora ha recibido, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. El 21 de octubre del mismo año acudió a un homenaje en Madrid en el que fue galardonado con el título de “Español Universal”.

Vicente Ferrer tuvo tres hijos con Ana Perry: Tara, de 28 años y terapeuta lingüística para deficientes mentales; Moncho, de 27 años dedicado a las Relaciones Internacionales y sucesor de la obra de su padre; y Yamuna, de 24 años que quiere ser diseñadora de moda. Su mujer prevé publicar Un pacto de amor, la historia de su vida hombro a hombro con Ferrer.

Vicente Ferrer consiguio apadrinamientos de muchos miles de niños indios, y creo un vinculo familiar entre los donantes y sus ahijados indios, el proyecto creció y creció, habian ciudades enteras apadrinadas, los niños tenían la escuela y la comida pagadas, la idea parece fácil, pero solo el lo consigo, se encontró con miles de problemas uno de los mas importantes los propios indios que se negaban a que un extranjero los intentará ayudar, problemas con los sindicatos, las castas, el nunca hizo frente a las provocaciones se ganaba a la gente con su bondad, hoy en día   y ya han pasado muchos años de su muerte tienen que ir un camión a la semana a retirar las flores que los indio dejan en su tumba, a pesar de haber realizado un importantisima labor, tuvo la hostilidad de la iglesia y nunca se le concedio el nobel a la paz, lo que hubiera permitido internacionalizar y exportar su sistema a otras partes del mundo, quizás este “no reconocimiento” caracteriza siempre a los hombres de un talla extraordinaria, que acaban por reflejar con hechos lo que otros predican y no hacen y asi se ganan mucha hostilidad y el reconocimiento público, pero todas estás dificultades o faltas de solidaridad y descredito no lo echaron nunca para atrás, Vicente Ferrer es universal  y su obra vivira para siempre, solo fue un hombre bueno, que andó con paso firme e hizo frente a todo y no consiguió el Nobel, ni el reconocimiento de la Iglesia, pero los Indios darian su vida por él, todos los niños de Anantapur y ciudades circundantes lo consideran su padre, pocos hombres son y serán tan queridos por millones de personas como él.